La deforestación en Colombia
¿Que tan deforestado esta Colombia?
Con solo decir
que se perdieron 178.000 hectáreas en el 2016, la preocupación crece. Y no solo
eso, además de las redes criminales que son las causantes de esa alarmante
cifra, los incendios forestales también se tragaron una porción bastante
gruesa: 70.000 hectáreas.
Y ni hablar de la
ganadería, pues solo se permiten 8 millones de hectáreas, y a sus anchas abusan
de 35 millones de hectáreas.
Gran parte de las
zonas deforestadas se concentra en solo 30 municipios, para ser exactos, el
95%. A pesar de que el sistema de monitoreo ha mejorado en los últimos años, alertando,
cada poco tiempo, las zonas que ilegalmente se están deforestando. Pero para
ser honestos, ni eso ayuda a que haya un cambio, porque cada vez hay más deforestación
y la cifra sigue creciendo casi el doble cada año, aun con los avances y con
las promesas que Colombia decide aceptar.
El Estado promete
y se sienta a arreglar los problemas, pero lo único que hacen es hablar y las
acciones quedan limitadas. No hay cambios, y esa ineficacia nos está costando
el país entero.
A pesar de ser
treinta las zonas deforestadas, existen unos puntos (zonas) críticos, en los
que tenemos a Ríos Yarí-Cagüan en Caquetá, en San José del Guaviare y en la
Macarena, Norte de Santander, Calamar-Miraflores, el nororiente del Guaviare,
sur del Meta, Paramillo y en el centro del Choco. Todos ellos a causa de la expansión
de construcción de vías y de la ganadería, minería ilegal, cultivos ilícitos, tala
ilegal e incendios forestales.
Pero últimamente
la zona que más afectada se ha visto, es el Guaviare. Puesto que tienes tres
puntos más críticos. El difícil acceso a su selva, los grupos al margen de la
ley, como las disidencias de las Farc, el Clan del Golfo y los Puntilleros, que
se aprovechan de esta actividad, para explotar la
región
con sus cultivos ilícitos como la coca, que del 2012 que era 3 mil hectáreas,
en 2015 crecieron a 5 mil y el narcotráfico.
Según los
campesinos cuentan, que las tierras ya no valen lo que valen, y cualquiera que
se le antoje puede comprar una hectárea en un poco más de un millón de pesos,
con la intención de usarlo para la ganadería. Se sabe que se debe pedir un
permiso a la autoridad ambiental para este uso de reserva forestal, pero hay
contradicciones, y la vista del registro del censo bovino que se hace cada
semestre, crece sin medida, y no se hace nada. Pero lo peor es que llegan todos
los registros, porque esos registros los usa a su favor la guerrilla para la extorsión.
En la actividad
ganadera, el tener tantos animales, el pasto se cansa y se agota, y obliga a
talar más selva, para seguir en aumento la ganancia. Para convertir selva en
pasto, se debe talar y quemar dos veces la zona, lo que deja una capa de
cenizas sobre los troncos, suelos y ramas. Y los animales son inexistentes en
ese lugar y el suelo pierde humedad.
Y esa madera que
talan, ni siquiera la utilizan para la industria maderera, puesto que para los
grupos criminales les supone mucho tiempo, esfuerzo y dinero para
transportarlo, y esa madera sin usar se queda pudriéndose en la zona donde fue
talada.
Esto es solo un
pequeño fragmento sobre el tema de la deforestación en Colombia, que aborda
muchos otros temas, pero en lo que podemos analizar y diferir, es que esta
desmedida actividad que la lleva a cabo los grupos criminales, solo es para el
beneficio de ellos a base de otras actividades ilegales. Colombia tiene tanta
diversidad, y tantas zonas consideradas pulmones del país, pero la
indiferencia, la sed de poder y la ambición, están acabando con la naturaleza y
el principal motor de la vida.
Bibliografía:
Caracol radio: 20.6
hectáreas de bosques se perdieron cada hora en Colombia en el 2016.
El Espectador: Los
ocho puntos críticos de la deforestación en Colombia.
El Tiempo: La selva
del Guaviare, la otra víctima del posconflicto.








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